La vida no viene con manual de instrucciones, viene con una mamá

Se acerca el día de la madre, ese día en que parece que nuestras mamás reciben un pelín más de atención de lo que se merecen. No sé vosotros, pero yo rara vez (o más bien nunca) le digo a mi madre lo mucho que la admiro, y no por qué no hablemos a diario, simplemente por qué doy por hecho que ya lo sabe.

Y eso es un error que cometemos muy a menudo: dar por hecho que nuestros seres queridos saben lo que significan para nosotros…pues no, no es así. A todos nos gusta que nos digan que somos la leche, que nos quieren, que nos echan de menos, que nos admiran…lo necesitamos. Hoy va por ti, mamá:

Por que te admiro, admiro tu fuerza y tu valentía, admiro tu capacidad de tirar siempre adelante aunque no tengas claro el camino, admiro que nunca te hayas rendido ni con papá ni conmigo, admiro esa capacidad tan única de hacerme sentir como en casa aún habiéndome marchado hace años. Admiro tu inteligencia y tu poder como mujer y como madre, tu pasión por enseñar, tu honestidad, tu versión de yo por mi hija mato, tu cercanía a pesar de no habernos visto en meses, tu saber estar cuando yo no soy ni capaz de hablar, tu confianza infinita en mi como hija pero sobre todo como mujer, tu capacidad para tomar decisiones sin saber si son las correctas, por haber sido capaz de cumplir tus sueños, por mantener esa vitalidad tan tuya sin importar los años. Por estar siempre ahí. Por haber logrado llegar hasta donde estás, por ser una referente en tu profesión y un modelo a seguir en mi vida.

Pero también te envidio. Envidio tu seguridad, tu paciencia, tu capacidad de razonar y no explotar (sobre todo cuando yo no te lo ponía nada fácil), tu bondad, tu belleza interior y exterior. Te envidio por nunca haberme juzgado, por haber llegado a la cumbre de la maternidad pudiendo decir que criaste a tus hijas sin saber muchas veces si lo hacías bien (lo hiciste y lo haces genial, mamá), por haber evitado que papá se desesperase (por completo) conmigo. Te envidio por la mujer que eres. Te envidio por lo buena madre que fuiste. Te admiro por lo buena madre que sigues siendo.

Cómo un día más, no te diré nada de esto a la cara por que…bueno, tu ya sabes lo que eres para mi. No obstante, este año, para variar, he pensado que regalarte unas flores no está de más… como hacías tu conmigo: un ramo de rosas rojas por cada cumpleaños (¿acaso te crees que lo he olvidado?). He encargado a FloraQueen que te lleven un ramo único y especial, hecho para ti. Confío plenamente en ellos, y espero dejarte sin palabras cuando lo veas… como me dejas tu a mi.

Felicidades mamá.

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